Lo que es bueno pal’ pavo, es bueno para…

A medida que el ocaso de la temporada regular de 2010 del beisbol de las Grandes Ligas está cada día más cerca, es inevitable no hablar de los diferentes premios que se entregan al término de la misma.  Jugador Más Valioso y Cy Young de ambas ligas han sido los galardones  que mayor polémica ha levantado recientemente, debido a que cada uno de sus candidatos tiene méritos de sobra para hacerse acreedor de la distinción y porque también se ha acrecentado el debate entre los detractores y defensores de la sabermetría, como uno de los métodos para analizar el juego de pelota y el desempeño individual de cada pelotero.

Sinceramente entrar en la batalla campal entre sabermétricos y los defensores de la vieja escuela, aquellos que aún ven el juego de pelota bajo los parámetros sencillos donde predominan las acciones hechas en el campo sobre tantos números, para analizar quién debería ganar tal o cual premio me parece inútil. Soy de los que piensa que ambas tendencias pueden coexistir. No estamos hablando de capitalismo y comunismo o de los axiomas de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt sobre la Escuela Americana, con su pensar más pragmático. Aquí lo que estamos es tratando al juego de pelota y como tal se pueden buscar las maneras de que no hayan extremos, sino punto medios (y lo dice alguien que es sumamente extremista en su manera de actuar, sino pregúntenme qué pienso del fútbol).

Al hablar del MVP, lo primero que me viene a la mente es tratar de definir al premio. ¿Qué busco en un Jugador Más Valioso? Deseo premiar al mejor jugador de la temporada o recompensaré al que haya sido más influyente para las aspiraciones clasificatorias de su equipo. Basándonos en ambos elementos, tanto Miguel Cabrera, de los Detroit Tigers, y Josh Hamilton, de los Rangers de Texas, deben ser considerados con mucha fuerza en la Liga Americana y Carlos González (Rockies) y Joey Votto (Rojos) en la Liga Nacional. No desmerito ni a los Robinson Canó (NYY), Adrián Beltré (Bos), Evan Longoria (TB), Paul Konerko (Chi-Sox) o a todo el equipo de los Mellizos de Minnesota, pero los primeros dos toleteros que nombré no sólo entran entre los mejores toleteros del joven circuito, sino que también han sido fundamentales para que sus equipos estuvieran buena parte del año en la puja por avanzar a la postemporada. Ya hablaré de los de la vieja llave.

Los sabermétricos se apoyan en la estadísticas ofensivas para empezar a hacer diferencias y aunque ambos tienen números bastantes similares (.326, .418, .612, con 35 HR y 120 CI para Cabrera, por .361, .414, .635, 31 estacazos y 91 producidas para Hamilton) algunos se apoyan en las diferencias o los llamados splits de cómo batean en casa y en la carretera para darle ventaja a uno en lo que respecta a ver quién ha sido mejor jugador. La lógica y los números a lo largo de las historia siempre nos han indicado que los jugadores tienen a tener un mejor desempeño cuando son locales, que cuando van de “visita” a otro estadio, y cuando vemos lo hecho por el venezolano y el norteamericano vemos que los dos han rendido en ambas situaciones; sin embargo, Miguel Cabrera ha sido ligeramente mejor cuando juega fuera del Comerica Park, cueva de los Tigers.

El nativo del estado Aragua muestra una línea en casa de .337, .442, .602, con 14 bambinazos y 56 remolques por una de .315, .394, .622, 21 HR y 64 CI cuando está fuera de ella. Caso extraño si nos ceñimos a la lógica explicada anteriormente, pero que si lo vemos más objetivamente nos daremos cuenta que jugar en Detroit no es favorable para ningún toletero de poder, puesto que el Comerica es conocido por ser un parque para lanzadores y no para bateadores (De los 139 jonrones que tienen los Tigers en el año, 62 han sido en casa, es decir un 44% del total). Recuerdo una anécdota de 2006, cuando visite la cueva de los rayados y vi una práctica de bateo de Magglio Ordóñez en la que al terminar me dijo “Viste cuantos jonrones me quitó el centerfield, te apuesto que en otro estadio al menos 5 se iban”.

¿Hay que castigar a Cabrera por ser un poco más productivo fuera de su casa? No veo razón para hacerlo; Lo mismo digo para Hamilton que sí ha sabido aprovechar las bondades del Ballpark de Arlington para llegar a los 31 estacazos que exhibe hoy en día, pese a tener ya dos semanas lastimado. Los texanos se han ido para la calle 149 veces en 2010, de las cuales 88 han sido en su feudo (un 59% del total), y el jardinero ha pegado 21 bombazos allí por 10 que ha soltado fuera. ¿Es menos digno del premio Hamilton porque tiene una diferencia en sus splits Home/Road? No lo creo.

Aquí es donde se le ven algunas costuras a los sabermétricos, porque con estadísticas tan similares hay que recurrir a los juicios subjetivos de la gente de la vieja escuela para ver qué tan influyentes han sido ambos  toleteros. Obviamente ni los Rangers de Texas, ni los Tigres de Detroit estarían donde están de no ser por lo que han hecho los dos, pero por avatares del juego los Rangers aparecen mejor en la tabla de posición y podrían conseguir su primera clasificación a los playoff desde 1999. Los Tigers, pese a tener a Cabrera, vieron como sus chances se desvanecían en la segunda mitad, porque buena parte de su corazón ofensivo iba cayendo como piezas de dominó por lesiones, dejando así al criollo como único bastión de ataque del equipo, lo cual permitía a los rivales anularlo más fácilmente con los boletos intencionales (Desde John Olerud en 1993, ningún toletero de la Americana había recibido más de 30 bases por bolas intencionales. Cabrera lleva 31).

Las tendencias de los últimos años indican que el JMV ha salido de un equipo clasificado; sin embargo, Álex Rodríguez y los Rangers de Texas saben muy bien que no siempre es así, porque en 2003 él se ganó el galardón, pese estar con unos texanos que finalizaron cuartos en su división.


Miguel-Cabrera_noticia_full.jpgAhora le toca a CarGo

Lo mismo que ocurre en la Americana, también sucede en la Liga Nacional. Tanto Joey Votto, como Carlos González aparecen como los genuinos candidatos al premio (aunque que Troy Tulowitzky pudiera colarse por el hombrillo). Los dos toleteros tienen en la palestra a sus conjuntos y pujando por la clasificación a la postemporada, aunque en el caso de Votto es más significativo porque los Reds no llegan a dicha instancia desde 1995.

Para hacer el cuento corto, los dos jugadores han estado batallando no sólo por el MVP, sino también por convertirse en el primer Triple Coronado (obtener los lideratos de Bateo, Jonrones e impulsadas) desde Carl Yastrezmski en 1967, algo que con el devenir de los días se desvaneció porque Albert Pujols, el otro en disputa para tal hito, se hizo de los lideratos de jonrones (39) y remolcadas (109), mientras que el venezolano se ha mantenido firme en el renglón de bateo (.341).

No obstante, el que Pujols les haya arrebatado la posibilidad de hacer historia, no les podrá quitar los chances de ser JMV y al igual que en la Americana la “batalla” entre ambos se resolverá con los splits y en cuán valiosos han sido para sus conjuntos. Lo segundo no cabe duda, ninguno de los dos clubes estarían donde están de no ser por el aporte ofensivo, no obstante cuando nos vamos a los splits se puede ver que la diferencia entre ambos en notable. En primer lugar los dos juegan en parques donde los bateadores tienen cierta ventaja, no sólo por sus dimensiones, sino por su ubicación geográfica, por lo que será obvio que ambos tendrán mejores números en casa que en la carretera. Sin embargo, lo que les diferencia son cuán distintos son los números en esa situación.

Para Carlos González es evidente que es un bateador diferente en Coors Field y fuera de él. En Denver el zuliano exhibe una línea de .392, .439, .766, con 25 tetrabatazos y 72 impulsadas; mientras que de visitante sus números decaen a .291, .325, .450, con 7 para la calle y 35 producidas; pero para no quitarle mérito al criollo hay que ver que la altitud en Colorado no sólo le aventaja a él, sino a todos los jugadores del equipo y no todos tienen sus números.

Lo que sucede es que Votto, quien también presenta esa diferencia, ha podido conseguir un desempeño balanceado en dichas situaciones y con él esa “ventaja de localía” no es tan tomada en cuenta. El inicialista de los escarlatas tiene .300, .397, .569, con 18 HR y 54 CI en el Great American Ballpark, mientras que sus números fuera son casi idénticos .344, .446, .623, con 17 HR y 52 compañeros traídos al plato. Dicha paridad, sumado a la posición de los Rojos (que de terminar la temporada hoy estarían jugando en octubre), le da la ventaja al norteño sobre el marabino.

 


CARLOS GONZALEZ.jpgEl Cy Young es la misma historia

La batalla entre sabermétricos y conservadores es aún más encarnada si nos movemos al Cy Young de ambas ligas. En el caso de la Liga Americana, CC Sabathia, David Price y Félix Hernández son colocados por los diferentes analistas entre los idóneos candidatos a la mención del mejor pitcher; Sin embargo, en las postulaciones del abridor de los Yankees y en el de Tampa Bay hay muchas similitudes que no se encuentran en la del venezolano.

En los casos de Price y Sabathia, estos no sólo marchan entre los lideratos de triunfos (con 17 y 20 laureles respectivamente), sino que también están en el top 10 de otros departamentos como ponches y efectividad. Hernández, por su parte, no sólo aparece como líder o en el top 5 en casi todos los departamentos de pitcheo de la Liga Americana, como en el de efectividad (2.35) por ejemplo, sino que a dicho currículum lo acompaña el registro de tener 28 aperturas de calidad (lograr una salida de al menos 6 entradas con 3 o menos carreras permitidas). No obstante, en su contra tiene que apenas tiene marca de 12-11 en su haber y nunca un Cy Young ha sido dado aún serpentinero con menos de 15 éxitos.

Ahora bien ¿qué premiarán los votantes? ¿Al pitcher con más éxitos o al que mejor desempeño mostro en la loma? Una cosa no está realmente vinculada, porque en el beisbol moderno existen una serie de factores que pudieran hacer que un pitcher pase de ir ganando un juego a llevárselo sin decisión, sólo porque un relevista permite que le empaten el juego, sin que eso signifique que su equipó cargue con una derrota en la tabla de posiciones. Las tendencias de los votantes siempre han tendido a premiar al que termina con más triunfos (sino pregúntenle a Johan Santana en 2005, cuando perdió el galardón ante Bartolo Colón); sin embargo, en años recientes encontramos que dicha generalidad ha ido cambiando.

En la Nacional tal disputa tiene muchos más competidores, con Roy Halladay, Ubaldo Jiménez, Adam Wainright y Josh Johnson como los más firmes postulantes. Todos tienen méritos y creo que nadie discutirá que quién alcance mayor cantidad de votos; sin embargo, considero que Ubaldo Jiménez, quien tuvo un magnifico récord en la primer mitad de 15-1 y 2.20 de EFE, debería alzarse con el galardón.

Apartemos el hecho que el dominicano se desinfló en la segunda parte de la campaña con una marca de 4-6 y 4.29 de PCL, detengámonos un momento a ver su marca en Coors Field. Jiménez tiene foja de 9-1 y 3.23 de EFE en Denver, mientras que fuera su marca cambia a 10-6 y 2.81. ¿Pero no es Denver un estadio hecho para bateadores? ¿El que Jiménez tenga una excelente foja en casa no le permitiría sumar unos cuantos puntos camino hacia el premio? ¿Si la ventaja de localía desmerita de cierta manera a Carlos González, porque no debería serle positiva al quisqueyano? Creo que los votantes deberán considerar eso también.

Wainright y Halladay han sido igual de dominantes que Jiménez y creo que cualquiera de los tres debería ganarlo, pero lo que considero es que hay que ser coherentes en las decisiones y observar las diferentes aristas que van apareciendo para tomar la decisión más acertada ya que no se puede decir que Carlos González no merece ser MVP porque juega en un campo como el Coors Field, donde tiene ventaja como toletero, pero no se considere a Ubaldo Jiménez porque ha tenido que enfrentar a bateadores bajo condiciones en las que un pitcher está en “desventaja” a causa del ligero aire de Denver.

Para mí, al final, creo que ninguna de las dos tendencias de las cuáles he hablado en estas líneas se proclamará una vencedora absoluta y se terminará fortaleciendo mi tesis en la que hay que conseguir un equilibrio entre ambas para lograr un verdadero análisis integral de este maravilloso juego que es el beisbol.

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