El imperio caraquista se vino abajo al final

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Así como el imperio romano se
vino abajo, los Leones del Caracas vieron como la posibilidad de extender su
hegemonía en la LVBP a 18 campeonatos se derrumbó cuando los Tigres de Aragua
le vencieron en un juego extra para pasar a la final. Duras críticas por
decisiones del cuerpo técnico, especialmente a lo que respecta a los toques de
pelota, así como poco oportuno bateo, un pitcheo que se desinfló al final y
unas que otras deserciones, fueron las principales causas por la que los
melenudos perdieran todo chance de revalidar el título que consiguieron la
zafra pasada.

“No siempre se puede
ganar. Eso es lo lógico en todos los deportes y este año nos tocó a nosotros
ver desde la casa como otro club se titulará campeón”, comentó Ives
Hernández, gerente de operaciones de los avileños. “Ahora queda de nuestra
parte empezar a analizar todas las causas por las cuales no se logró el
objetivo, para tratar de resolverlas para la temporada que viene. Desde esta
semana vamos a sentarnos a ver qué paso”.

Caracas tuvo dos primeras
semanas de relativo ensueño. Comenzó con marca de 4-2 en el round robin y luego
comenzó a descender en su desempeño, con registro de 3-3 en la siguiente semana
y luego con 3-2 en la última, contando el juego extra del sábado.

“Nuestro pitcheo, en
especial el relevista, se cayó al final, como se vio en el primer juego en
Margarita, y en varias ocasiones no salió el hit que necesitábamos”,
explicó el directivo. “Además, el batazo clave estuvo ausente y también
que algunos de nuestros pitchers respondieran al tamaño de las expectativas que
se tenían para con ellos. Eso aparte de las personas que se nos fueron
(Guillermo Moscoso, Asdrúbal Cabrera y José Ortegano)”, siguió Hernández,
refiriéndose al desempeño ofensivo y de lanzadores del equipo.

Individualismo superó al
colectivo. Pese a esas derrotas, los melenudos fueron el tercer mejor club en
bateo colectivo (.288) y fueron los que más cuadrangulares despacharon (16),
eso sin contar que cuatro de sus toleteros aparecieron entre los mejores chocadores
de la postemporada (Carlos Maldonado con .417, Grégor Blanco exhibió .345,
Asdrúbal Cabrera y Josh Kroeger dejaron .333) y que Jesús Guzmán finalizó como
líder de jonrones del playoffs (6) e impulsadas (17).

Con respecto a los
serpentineros, los brazos también mostraron un buen registro colectivo,
salvando las excepciones de Gustavo Chacín (21 y 6.75 de Efec) y Thad Weber
(0-1 y 7.11 de PCL), que fueron la mancha gris de una rotación que dejó una
efectividad 3.91, la segunda más baja de los cinco conjuntos. Con respecto al
bullpen, cuyo desempeño fue de 3-3 y 2.91 de Efec, este sólo sufrió poco en el
ámbito numérico, pero el daño que recibió fue en duelos claves, como el de
Margarita, en el que se desperdició una ventaja de cuatro anotaciones.

“Es probable que haya
habido un poco de exceso de confianza por parte de los muchachos, las cuatro
victorias que tuvimos al principio nos hacía pensar en grande, pero hubo
momentos en los que necesitábamos ejecutar y no lo hicimos”, concluyó Hernández.
“Si se hablara de presión, quizás se pudiese decir que les afectó un poco,
pero eso lo sabremos cuando hagamos las reuniones y terminemos de definir qué
nos pasó”.

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