Carlos Silva no fue lo suficientemente bueno para los Cachorros de Chicago

Ya los Cachorros de Chicago
pueden decir que se desprendieron de cualquier residuo del pacto que hicieron
con Milton Bradley hace un par de campañas. Ayer, por la mañana, la gerencia de
los oseznos anunció que el lanzador Carlos Silva, quien fue adquirido en el
cambio con los Marineros de Seattle por el problemático jardinero, fue dejado en
libertad, luego de que este se negara a aceptar ir a las menores a causa de su
bajo rendimiento.

“Básicamente él (Silva)
no estaba a la altura para hacer el equipo”, declaró a los medios de la
Ciudad de los Vientos, Jim Hendry, gerente general del equipo, sobre el
guayanés que durante cinco juegos en los juegos de exhibición de los
entrenamientos primaverales tenía 10.49 de efectividad y había cedido 21
anotaciones en 17.1 innings de labor, con 32 imparables. “Para esta
decisión no sólo nos enfocamos en lo que hizo durante la primavera, sino
también la segunda mitad del año pasado y nos encontramos que tenemos a alguien
con 14 y tanto de efectividad desde el 11 de julio que vino a los
entrenamientos creyendo que tenía un puesto seguro en nuestra rotación”.

Silva, quien comenzó 2010 con
una foja de 8-0, puso un récord de 2-6 y 6.15 de efectividad en la segunda
parte y desde allí había sido puesta en duda su permanencia en el quinteto
abridor del equipo y su actuación primaveral simplemente le terminó de apartar
del resto de los lanzadores. “Otros muchachos mostraron mejor desempeño
que él en las prácticas”, siguió el ejecutivo.

“Nosotros estamos aquí
lidiando con una situación en la que él (Silva) no se ha dado cuenta que lo que
ha hecho en los últimos años –apartando lo que hizo en los dos primeros meses
de 2010– ha estado muy por debajo de los standars de Major League Baseball.
Creo que en su caso lo que también vemos es un hábito de culpar más a los demás
de lo que le pasa que a él mismo”.

Novela de una semana. Desde hace una semana se hablaba de las pocas
posibilidades de que Silva consiguiera un puesto en la rotación de los
Cachorros; sin embargo, una actuación de seis sólidas entradas, revivió el
debate y metió de nuevo en carrera al venezolano por un puesto. A partir de
allí empezó una guerra de rumores con respecto a la situación del derecho que
incluso terminó con fuertes palabras por parte del jugador para con el coach de
pitcheo del club, Mark Riggins.

“A mí me dio la impresión
que desde un principio ellos sabían lo que hacían. Esta mal que digan que van a
poner a competir a sus muchachos por un puesto que ellos ya tenían
decidido”, comentó el grandeliga criollo al Chicago Tribune, al mismo
tiempo que enfatizó que no aceptaría ir a las menores. “Lo que más me
molestó es que no fueron claros conmigo.

Yo no voy a aceptar que me
envíen a las menores a tratar de reconstruir mi condición como pitcher. Si
ellos querían que hiciera eso tenían que venir a hablar conmigo y empezar por
allí, antes de ponerme opciones sobre la mesa”.

La salida de Silva de los
Cachorros le costó a los Cachorros unos seis millones de dólares de un salario
de 11.5 que devengaría en 2011, último año de un pacto por cuatro que firmó en
2008 con los Marineros, quienes pagan el restante de 5.5 millones de billetes
verdes.

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